EJERCICIOS PARA MEJORAR LA VELOCIDAD DE LECTURA.
Mejorar la velocidad personal a la que se lee es posible teniendo conocimiento de sus determinantes, e incidiendo en aquellos que cada uno más necesite, y con ejercicios encaminados a eliminar los «malos» hábitos y sustituirlos por otros que sean mejores. Como de los hábitos se ha tratado en el punto inmediatamente anterior, nos centraremos en ejercicios y prácticas a realizar para conseguir que se aumente la velocidad a la que se esté leyendo.
- Lo que más puede ayudarte a mejorar tanto la velocidad como la comprensión es leer todos los días un rato, aunque no sea mucho tiempo. De esta manera, junto a la mejora en todo cuanto hace referencia a la lectura, irás adquiriendo un hábito tan ventajoso como necesario en tu trabajo intelectual. Cuando la lectura no es practicada de forma diaria generalmente no es por falta de tiempo, sino por otras razones. En el caso de que tú seas una persona que no lees todos los días, ¿qué razones tienes para ello?; piénsatelo. Tener en cuenta las ventajas derivadas de la lectura mencionadas anteriormente junto con las que ya conozcas por tu propia experiencia y las que vayas descubriendo a medida que progresas, quizás te animen a practicar diariamente. En esta misma línea, es importante que seas tú quien elija tus propias lecturas, que busques autores y temas que te gusten, que preguntes a personas de tu confianza por libros que les hayan gustado o que te orienten en las lecturas que puedan ser más adecuadas para ti, en función de tus gustos, tu formación, tus hábitos, etcétera.
- Trata de comprender la siguiente frase:
Mejorar la velocidad personal a la que se lee es posible teniendo conocimiento de sus determinantes, e incidiendo en aquellos que cada uno más necesite, y con ejercicios encaminados a eliminar los «malos» hábitos y sustituirlos por otros que sean mejores. Como de los hábitos se ha tratado en el punto inmediatamente anterior, nos centraremos en ejercicios y prácticas a realizar para conseguir que se aumente la velocidad a la que se esté leyendo.
- Lo que más puede ayudarte a mejorar tanto la velocidad como la comprensión es leer todos los días un rato, aunque no sea mucho tiempo. De esta manera, junto a la mejora en todo cuanto hace referencia a la lectura, irás adquiriendo un hábito tan ventajoso como necesario en tu trabajo intelectual. Cuando la lectura no es practicada de forma diaria generalmente no es por falta de tiempo, sino por otras razones. En el caso de que tú seas una persona que no lees todos los días, ¿qué razones tienes para ello?; piénsatelo. Tener en cuenta las ventajas derivadas de la lectura mencionadas anteriormente junto con las que ya conozcas por tu propia experiencia y las que vayas descubriendo a medida que progresas, quizás te animen a practicar diariamente. En esta misma línea, es importante que seas tú quien elija tus propias lecturas, que busques autores y temas que te gusten, que preguntes a personas de tu confianza por libros que les hayan gustado o que te orienten en las lecturas que puedan ser más adecuadas para ti, en función de tus gustos, tu formación, tus hábitos, etcétera.
- Trata de comprender la siguiente frase:
Lo más probable es que te haya costado mucho entenderla o que no lo hayas conseguido a pesar de haberlo intentado en varias ocasiones. Esto se debe a que nuestro alfabeto, el alfabeto latino, tiene los rasgos distintivos de las letras en la mitad superior de las mismas. Intenta comprender ahora esta frase:
Casi con toda seguridad, te habrá bastado un solo intento para entender la frase. De esto se deduce que es mejor para aumentar la velocidad y la comprensión el leer por la parte superior de las líneas. Quizás estés pensando que tú ves las líneas en su totalidad y no sólo una parte, como así seguramente será. No obstante, es un hábito que está muy arraigado, porque la mayoría de las personas hemos aprendido a leer de abajo hacia arriba, como haciendo una especie de dientes de sierra. Aprendiendo los rudimentos de la lectura, se nos preguntaba: «¿qué letra es ésta?», y simultáneamente se nos indicaba con el dedo por la parte inferior de la letra. Nuestra vista iba al dedo y luego subía para reconocer e identificar la letra. Lo mismo ocurrió con las sílabas y luego con las palabras, de tal modo que aprendimos a leer siguiendo la secuencia: abajo-arriba-abajo. Para desprenderte de este hábito y con ello mejorar en tu velocidad lectora,
un ejercicio que puedes realizar es el de coger una cartulina y durante diez minutos diarios leer tapando la parte inferior de los renglones.
- También te ayudará el poner el libro, o lo que esté leyendo, en la posición más adecuada: perpendicular a la vista. Cuando estés estudiando puedes utilizar un atril, el cual te ayudará a adoptar una postura más cómoda y mejora la visión de los textos, facilitando el proceso perceptivo. Además ten en cuenta que la distancia más adecuada de la vista al texto es de unos treinta a cuarenta centímetros. La siguiente figura ilustra esto que estamos diciendo.
- Amplía tu campo visual, con lo que reducirás el número de fijaciones y ganarás en velocidad.
ESTRATEGIAS.
LEE POR COLUMNAS
La velocidad lectora en la lectura en
voz alta (distinta a la lectura silenciosa) se puede mejorar a través de
un programa que apunte hacia ese objetivo y para ello, en primer lugar, se debe
tener como modelo de buen lector al docente del aula (modelaje), y en segundo
lugar, se debe programar dos tipos de ejercicios: el primero está relacionado
con la respiración y el segundo, con la articulación-entonación. Recuerde que
para ser un buen lector no es indispensable tener una "buena" voz, es
necesario entrenarse en la respiración y en la articulación-entonación.
EJERCICIOS DE RESPIRACIÓN:
1. Consiga los globitos
más pequeños y haga que sus alumnos lo inflen haciendo presión del músculo
diafragmático que se encuentra en el vientre. No deben inflar los cachetes o
carrillos, deben separar los labios milimétricamente y hacer presión
diafragmática.
1. Hacer abdominales
fortalece el diafragma y permite controlarlo con más facilidad durante la
lectura. También evita que nos duela la garganta de tanto hablar y, peor, si
gritamos.
EJERCICIOS DE ARTICULACIÓN:
·
1. Trabalenguas: el éxito de los trabalenguas está en duplicar,
triplicar, cuadriplicar... exagerar la articulación. Si no se exagera la
articulación al máximo, no tiene sentido el practicarlo y el profesor tiene que
ser el mejor ejemplo y el gran motivador (su propia motivación contagia a los
demás).
·
2. Trabacuentos: (opcional) se manda a construir
cuentos muy simples pero usando una serie de sílabas como tra, tre, tri, tro,
tru; cra, cre, cri, cro, cru, etc., y luego se leen abusando de la
articulación: Veamos los siguientes ejemplos:
·
En la ciudad trueno había un tren llamado travieso al que se le
rompió una rueda porque tropezó con un tronco que
obstruyó el paso. Se puso triste y Patricio lo quiso animar tocando la
trompeta.
·
En un charco de cualquier punto de Chechenia, había un chino y una
chaqueta esperando la llegada de un chaparrón que venía de Cachemira. Ambos
eran espías al servicio de un chivato chismoso. Para pasar inadvertidos leían
un libro de chistes de Chicago. La chaqueta llevaba una mancha de chorizo en la
manga derecha.
·
3. Lectura de textos dialogados: Los niños leen asumiendo el rol
del personaje y enfatizan las entonaciones que se presenten. Para este
ejercicio se necesita a dos niños como mínimo. Deben dramatizar su lectura con
lo cual también se logra que se desinhiban y pierdan el temor a salir al
frente.
Observe:
·
- Pedro, ¿me podrías decir la hora?
·
- ¡No me da la gana!
·
- Por favor... no seas malito... no quiero llegar tarde al colegio.
·
- ¡¡Ya te dije que no me da la gana!!
·
- Entonces, ¡nunca más te voy a leer un cuento!
·
- ¡Las siete y veinte!
·
4. Lectura de palabras inventadas: Se hace una lista de palabras
(pueden ser 10, 20, o 30) que no existen como trofolis, gremies, fabrol,
mertrafa, lionje, vilgabro, etc., y se procura que el alumno las lea en el
menor tiempo y cada vez que empieza de nuevo lo debe hacer con una mejor
pronunciación y en menos tiempo. Este ejercicio le permitirá mejorar su
decodificación cuando lea palabras que son de su uso lingüístico.
·
5. Entonación razonada: Así le llamamos a unos ejercicios que
consisten en leer oraciones interrogativas, exclamativas, enunciativas,
dubitativas; se da mucho énfasis en la entonación y en la intención del
hablante. Es conveniente que se creen oraciones en donde estén presente todos
los signos de puntuación.
Ejemplos:
¡Quedan cinco minutos!
¡Llegamos tarde! ¡Date prisa!
Miguel, ¿ya sabes lo
que vas a hacer este verano?
¿Ya sabes lo que vas a hacer
este verano, Miguel?
¿Tú no te habías enterado
todavía? Salió ayer en la prensa.
Es necesario que al
docente se le ocurra otras estrategias que bien podrían ser utilizadas y, eso
es lo que buscamos, que se atreva a crear otros ejercicios (y compartirlos en
la red) y cada vez irlos puliendo hasta encontrar los ideales y mientras
tanto, habremos formado a unos buenos lectores que nos darán las mayores
satisfacciones cuando los veamos leer con una buena articulación y entonación.
Los dejo por ahora y espero que les sirva esta guía.




